verdad es que soy bosque y noche de lobregos arboles; pero quien no teme a mi lobreguez halla tambien rosedales al pie de mis cipreses

... si antes de cada acción pudiésemos prever todas sus consecuencias, nos pusiésemos a pensar en ellas seriamente, primero en las consecuencias inmediatas, después, las probables, más tarde las posibles, luego las imaginables, no llegaríamos siquiera a movernos de donde el primer pensamiento nos hubiera hecho detenernos. (Ensayo sobre la ceguera - José Saramago)

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